1 de octubre de 2026

H. Alfonso Pérez Larios, M.Sp.S. (octubre)

Continuación…

Era también muy dócil con su superior local, obedeciéndolo aun en los más pequeños detalles.

Esto no quería decir que no le costara trabajo la obediencia. Años más tarde, le escribía otra vez, al Padre Félix, sobre la obediencia a su superior: «Padre mío, la docilidad ¡qué difícil es para nuestra naturaleza! En esta virtud, cuánto necesitamos de la fe, de ese espíritu, sin el que ninguno podrá ser buen religioso si no la tiene»

Pero el hermano no solamente trabajó en la obediencia, sino también en las demás virtudes propias del religioso, como por ejemplo en la pobreza, en la que se distinguió grandemente.

Lo expuesto, hasta aquí, acerca de la vida espiritual del hermano Alfonso, es solamente un resumen del rico material que se nos ofrece en su correspondencia con el Padre Félix, durante los 20 años que pasó bajo su dirección espiritual.

Después de la muerte del Padre Félix Rougier, el hermano Alfonso, movido por el Espíritu Santo, siguió en la misma línea de conducta, con constancia admirable, alegría y fidelidad hasta su muerte, de tal forma que, a quienes lo tratamos, nos parecía como lo más normal en él, como si nada le costara, dada la prontitud y facilidad con la que practicaba las virtudes.

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