Armando “Hormiga” González ha celebrado su arribo a Europa, para jugar con el Olympiacos de Grecia, luego de haber conquistado el fútbol mexicano con sus actuaciones de ensueño, con las Chivas, meses atrás. Para su percepción, creía que llegar hasta este punto era imposible, hasta que Dios se le manifestó para demostrarle lo contrario.
En entrevista con TUDN, el atacante mexicano llegó a las lágrimas, cuando el entrevistador le mencionó un nombre y un par de números: Lucas 1:37.
Y es que este versículo le llegó en un momento de incertidumbre en su carrera, cuando era joven, pues creía que llegar al “Rebaño Sagrado” era algo irrealizable, pero su manager, de aquel entonces, lo llenó de esperanza.
“Ese es un versículo que mi representante junior me dijo, cuando estábamos allá, en la tercera división en Aguascalientes, porque yo veía medio difícil ir a Chivas…”
“pero él me dijo que no, que no me preocupara, que no había nada imposible para Dios, y se me quedó muy grabado, porque, en las semanas siguientes, me llaman para ir a las Chivas; (eso fue) a los 14 o 15 años”.
Precisamente, eso dice Lucas 1:37: “Porque no hay nada imposible para Dios”. Son palabras que lo han acompañado desde entonces, demostrando que su fe católica ha estado presente en los momentos trascendentales en su carrera.
Semanas atrás, “La Hormiga” también la manifestó cuando, en algún partido de la Selección Mexicana, en el estadio de la Ciudad de México del Mundial 2026 y, junto con otros jugadores, se arrodilló y persignó, ante una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, que se sitúa en el túnel de acceso a la cancha. La imagen le dio la vuelta al mundo, por el profundo significado de la Guadalupana en la historia e identidad de nuestra nación.
A veces, la vida nos hará atravesar situaciones que creemos imposibles de superar o difíciles de conseguir. Cuando eso ocurra, forzosamente tenemos que recurrir a esta clase de testimonios de fe, para recordarnos que, para Él, nuestras dificultades y nuestras plegarias jamás pasan desapercibidas.
