6 de julio de 2026

Hacia una espiritualidad más humana

Hoy, haremos oración apoyados en una fracción de versículos bíblicos, recopilados por B. González Buelta, denominado “Lo más importante.” Inicia así: 

Lo más importante no es: 

que yo te busque; 

sino que Tú me buscas por todos los caminos (Gn 3,9)

Gracias, Señor, porque no me dejas sola, porque tu voz me llama aun cuando me escondo y tu mirada me alcanza en medio de mis distracciones. Hazme consciente de tu presencia, para que mi corazón se abra a tu encuentro. Que cada paso que doy sea respuesta a tu amor y que mi vida sea eco de tu llamada, porque Tú eres el Dios que busca, que ama y que salva.

Que yo te llame por tu nombre,

sino que Tú tienes el mío

tatuado en la palma de tus manos. (Is 49,16) 

Gracias, porque me recuerdas que soy única y amada, que mi vida está grabada en tu corazón y nunca me olvidas. En mis dudas y fragilidades, tu fidelidad permanece y tu ternura me sostiene como un sello eterno. Haz que nunca dude de tu amor, que mi confianza se afiance en tu promesa y que mi respuesta sea vivir con gratitud y entrega, sabiendo que siempre estoy en tus manos.

Que yo te grite, cuando no tengo ni palabra, 

sino que Tú gimes en mí con tu grito. (Rom 8, 26)

Gracias, porque, en mis vacíos, Tú eres voz; en mis silencios, Tú eres clamor y, en mi debilidad, Tú eres fuerza que intercede. Hazme dócil a tu presencia, para que mi corazón se una a tu gemido y mi vida se convierta en oración constante, aunque no sepa cómo expresarla.

Señor, Tú eres el que me busca cuando me escondo, el que lleva mi nombre tatuado en tus manos y el que gime en mí, cuando no sé cómo orar. Haz que mi vida sea respuesta agradecida a tu amor, que nunca dude de tu fidelidad y que, en mi silencio, en mi fragilidad y en mis pasos, pueda reconocer que siempre estoy sostenida por Ti.

Amén. 

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