1 de junio de 2026

H. Alfonso Pérez Larios, M.Sp.S.

LA ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO ALFONSO, SUS VIRTUDES CRISTIANAS

El P. Pablo Vera nos habla más de esta humildad: «Dentro de la casa religiosa, vestía con el hábito religioso y por razón de la persecución religiosa; para salir, tenía que vestir como laico, como seglar; pero lo hacía con pobreza, con modestia. Muchas veces, vistiendo ropa usada que le regalaban a la Comunidad».

El P. Anselmo Murillo recuerda otro rasgo de humildad del hermano Alfonso: «yo me acuerdo de que comía siempre de pie, para estar listo a lo que le pidieran, no recuerdo haberlo visto sentado comiendo. Esto es algo bonito, me llega mucho».

b) La Abnegación

Las cartas de dirección espiritual, que escribió al padre Félix, nos hablan de los grandes esfuerzos que tuvo que realizar para adquirirla.

Desde Roma, le escribía al P. Félix: «Una vez más, ofrecí a Nuestro Señor ser fiel y amarlo; mi propósito principal fue negación completa de mí mismo». 

El hermano hacía consistir esta «abnegación» en la lucha contra sus propios defectos: «Siempre luchando con tantos defectos y cierto que parece que nada adelanto, pero no me desanimo». 

También, practicaba la abnegación para lograr el cumplimiento fiel del reglamento, procuraba, además, practicar muchas penitencias, cosa a la que ya era adicto, aun antes de entrar a la Congregación, y que después siguió haciendo con los debidos permisos dados por el padre Félix, le pide por ejemplo usar cilicios, tomar disciplinas y otras penitencias. «Cuando tomo disciplina de sangre, le escribía al P. Félix, me siento más recogido: ¡si me permitiera que durante el tiempo de Cuaresma lo hiciera todos los días! Yo necesito sufrimiento, destrucción, a ver si así no me olvido de mi Dios».

Continuará…

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