4 de mayo de 2026

Caminar en la presencia de Dios

En un libro que se llama Romper el Hielo, de Raimo Goyarrola, se narra la historia de un sacerdote católico, en Finlandia, que, según mi parecer, camina en la presencia de Dios o, más bien, Dios es el protagonista. 

En uno de sus capítulos, relata que, leyendo el periódico, se encontró con una carta al director, donde el autor hacía una ferviente defensa de la vida humana del no nacido. Buscó por internet y encontró que el autor era un pastor luterano de Hämeenlinna, una ciudad a 100 kilómetros de Helsinki. Le escribió y el pastor lo invitó a su casa, ya estaba jubilado, se hizo amigo suyo y su historia resultó muy conmovedora.

En otra ocasión el Athelic de Bilbao fue a Helsinki a jugar futbol contra el HJK Helsinki. Una prima le consiguió tres entradas y el contacto con una persona de la Junta Directiva. Le escribió y le dijo que el presidente lo quería saludar y, junto con él, podía conocer a los jugadores. Raimo iba vestido de sacerdote con su bufanda del Athletic. Al entrar al estadio, rezó: “Señor: todos los que me miren, que se conviertan”. Le pidió a Dios que quedaran empatados y el Señor se lo concedió: 3-3.

Tener presencia de Dios es vivir en conversación con el Señor, tener familiaridad con Él. Don Javier Echevarría recomendaba ponerse en presencia de Dios y preguntarle: “Señor, ¿Cómo te he cuidado? ¿Cómo te he buscado?” Si nos esforzamos, convertiremos nuestra vida en diálogo con Él; si no, acabamos hablando con nosotros mismos. Si una persona vive en presencia de Dios, capta las necesidades de los que le rodean. 

La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta, solo Dios basta, decía Santa Teresa de Jesús. Santa Teresa escribe que hay que “mirar a quien nos mira”, porque la presencia de Dios es hacer presente al amigo, para tener un encuentro personal con Él.

Mucha gente no reza porque no tiene tiempo. La persona que ama encuentra siempre tiempo para quien ama.

San Juan Pablo II dijo que la Iglesia del futuro sería una Iglesia de contemplativos: profesionistas, sacerdotes, amas de casa, obreros, cocineros, humanistas, religiosos.

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