1 de junio de 2026

El Mundial de futbol, fiebre que contagia hasta al más pesimista

Este junio y julio se vivirá bajo una atmósfera que se siente únicamente cada cuatro años. Cuando estos días llegan, las naciones celebran una auténtica fiesta de la humanidad, un evento que reúne a millones de personas cargadas de esperanza, felicidad y euforia colectiva.

Este efecto lo causa un balón, selecciones nacionales y un trofeo. La Copa del Mundo de la FIFA es un fenómeno extraño que contagia hasta al más indiferente y pesimista. 

En México, esto lo vamos a palpar de una manera especial. Mujeres que no entienden y que no les interesa el futbol dejarán de hacer sus quehaceres para ver a la selección de México y acompañar a sus hijos al Ángel de la Independencia para celebrar los resultados.

Las niñas y niños, que no comprenden el significado de lo que se está disputando, posiblemente no asistirán a clases—por mandato de la SEP—para prender su televisor y ver el estadio Azteca a reventar los días que jueguen sus compatriotas.

Los intelectuales y eruditos, aquellos que piensan que el futbol mexicano es un medio de distracción, un fenómeno despreciable y un camino que no lleva a ningún destino cultural, estarán al pendiente de todos aquellos hechos que impactarán a las sociedades de las tres sedes para estudiarlos y comprender cómo veintidós jugadores persiguiendo un balón pueden causar tales efectos. 

La Copa del Mundo trae consigo comportamientos distintos en las naciones, y si hablamos de los países sede, se vive como una fiebre que se pide no encontrar la cura. Nuestro país tendrá el privilegio de disfrutar esta enfermedad en tres ocasiones. 

Para esta ocasión, en 2026, les recomendaría a todos aquellos indiferentes y pesimistas que dejen lo malo a un lado y disfruten el ambiente mundialista, que se unan al festejo de las naciones y que celebren los goles de México en hermandad con otros, porque el futbol nos trae también valores nobles que se entienden mediante el lenguaje universal de la paz, la fraternidad, la solidaridad, el respeto y la reconciliación.

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