11 de junio de 2026

Ofréceme y ofrécete Fascinante y desconcertante 

Escuchando el canto del padre Marcos Alba, M.Sp.S., cuyo título es el de este artículo, reflexionaba en el significado de estas palabras, con las que se refiere a Jesús de Nazaret 

Jesús ejerció su vida pública alrededor de tres años. Recorrió la región, hablando a personas con distintas realidades, desde maestros de la ley y autoridades civiles hasta personas que habían dejado todo para ir a buscarlo con alguna necesidad apremiante. 

Sorprendía con la fuerza y novedad de sus palabras. Causaba desconcierto, pero, también, colmaba de paz y amor a quienes les hablaba. Él sabía que su mensaje no era acogido por todos En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes y las revelaste a los niños. Mat. 11.25 

La beata Concepción Cabrera de Armida fue una de esas almas que se abrió a la grandeza del Hijo de Dios: ¡Oh, Crucificado Señor, mi Modelo, mi Camino, mi ¡Verdad, mi Cruz y mi Vida…! ¡Tú eres, solo Tú, el encanto de mi existencia, el imán de mis amores, la única aspiración de mi vida…! Tú llenas los inmensos senos de mi alma… Tú eres el que, en el silencio de la noche, recibes mis lágrimas y cuentas los latidos de mi enamorado corazón… 

Conchita refleja en sus palabras una atracción irresistible hacía Jesús, que envuelve cada aspecto de su vida y la desborda. 

Cuando, en la oración de alabanza, se agotan las palabras, podemos recurrir a los cantos que nos inspiran a rendir la alabanza y la adoración al Señor y cantar… Jesús, eres fascinante, desconcertante, sorprendente, inagotable, eterna novedad, esperanza del perdido, compasivo, irresistible, incontenible, vértigo, pasión, fuego, inconfundible, cautivador, especial, solidario, etc. 

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