«Encomienda tus obras al Señor y se realizarán tus proyectos», son las palabras que aparecen en Proverbios 16:3. En temporadas de invierno, este versículo toma un significado mayor por una doble vía.
La primera, porque el frío de estas épocas fue parte de mi proceso de cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, para TUDN; la segunda, porque me encontré con una historia que me acompañó a lo largo de mis jornadas.
Se trata de Kacper Tomasiak, de 19 años, quien compitió por Polonia en la prueba individual de salto de esquí en trampolín. Es católico practicante; desde niño, se dedicó a ser monaguillo y lector de su parroquia.
Cada que una prueba se le aparece de frente, lo primero que hace es la señal de la cruz para realizar sus saltos, libres de cualquier peligro. Antes de una de sus competencias, el joven europeo asistió a una misa, que se celebró en una iglesia de Pedrazzo, donde estuvo una de las Villas Olímpicas del magno evento.
El padre Edward Pleń, que fue capellán de la delegación polaca en esa justa olímpica invernal, ofició la Misa. Tomasiak, de seguro, encomendó sus saltos a Dios, con el fin de que sus proyectos se realizaran.
Medallas olímpicas: plata y bronce en trampolín normal y trampolín largo. Tomasiak no dudó y buscó al padre Pleń para celebrar una Misa. Las medallas se colocaron en el altar; fiel a su esencia, leyó las sagradas escrituras.
Pero las bendiciones de Dios no terminaban. Otra plata cayó, luego de esa Misa. Fue en la prueba por equipos de dos saltadores. Con esto, se convirtió en el primer atleta de esta disciplina en lograr coronarse con tres preseas en una justa olímpica de invierno.
Encomendemos nuestras obras al Señor y a su Santísima Madre y no dudemos que nuestros proyectos serán realizados. Que estas dos historias, tanto la de Kacper Tomasiak como la mía, que me encomendé mucho para poder cumplir el sueño de trabajar para esta televisora, sirvan de testimonio.
