El pasado martes 2 de junio, la Parroquia de la Santa Cruz del Pedregal recibió la visita de Mons. Antoine Chahda, arzispo siro-católico de Alepo, Siria, quien compartió un testimonio profundamente conmovedor sobre la situación que han vivido los cristianos sirios durante más de quince años de guerra, violencia y persecución.
Mons. Antoine Chahda pertenece a la Iglesia Católica Siria (o Siríaca Católica), una de las 23 Iglesias Católicas Orientales que están en plena comunión con Roma y reconocen la autoridad del Papa. Es el arzobispo de la Archieparquía Siríaca Católica de Alepo desde 2001.
El encuentro fue posible gracias a la labor de la organización pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN México), dedicada a apoyar a las comunidades cristianas que sufren pobreza, discriminación o persecución en distintas partes del mundo.
La bienvenida estuvo a cargo de nuestro párroco, el P. Giancarlo Tomasso, mientras que la presentación de la misión de ACN fue realizada por Julieta Apendini, directora de ACN México, quien explicó el trabajo que la organización realiza en favor de las Iglesias más necesitadas y perseguidas.
Durante su testimonio, Mons. Chahda relató cómo los habitantes de Alepo vivieron años de guerra con graves carencias de agua, electricidad y servicios básicos. Recordó que la Iglesia se convirtió en un refugio para miles de personas y compartió cómo, ante la falta de agua, se realizaron iniciativas extraordinarias para abastecer a la población, entre ellas la excavación de un pozo en el complejo catedralicio.
El arzobispo recordó que antes del conflicto los cristianos representaban aproximadamente el 10% de la población de Siria. Hoy esa cifra se ha reducido drásticamente debido a la emigración forzada y a las consecuencias de la guerra y extremistas radicales. En Alepo, una ciudad que durante siglos fue uno de los grandes centros del cristianismo oriental, permanece apenas una pequeña parte de la comunidad que existía antes del conflicto; según explicó, en algunas zonas los cristianos representan ya cerca del 1% de la población.
El arzobispo también habló de la persecución sufrida por numerosas comunidades cristianas en Siria. Aunque las circunstancias variaron según la región y el momento del conflicto, muchas poblaciones quedaron atrapadas entre grupos armados, ataques terroristas, bombardeos y amenazas constantes. Iglesias, escuelas y hogares fueron destruidos, mientras miles de familias tuvieron que abandonar las tierras donde sus antepasados habían vivido durante siglos.
Su relato permitió comprender la difícil realidad de muchos creyentes que continúan viviendo su fe en medio de la incertidumbre, la violencia y la discriminación. Sin embargo, también fue un testimonio de esperanza. A pesar de las pérdidas sufridas, la Iglesia permaneció junto a su pueblo, celebrando los sacramentos, ayudando a los necesitados y manteniendo viva la esperanza cristiana.
Al finalizar el encuentro, los benefactores a ACN recibieron como obsequio una pequeña estampa con la virgen de las iglesias perseguidas, un imán con la virgen de Fátima y un pin con el símbolo “Yo soy Nazareno”. Este emblema reproduce la letra árabe ن (nun), utilizada por grupos extremistas para marcar las casas de los cristianos en Irak, identificándolos como nasara o “nazarenos”, es decir, seguidores de Jesucristo. Lo que nació como una señal de persecución fue transformado por los cristianos de todo el mundo en un símbolo de solidaridad, apoyo y comunión con quienes sufren por su fe.
La visita de Mons. Chahda dejó una profunda huella entre los asistentes. Más que una conferencia, fue el encuentro con un pastor que ha permanecido al lado de su pueblo durante algunos de los momentos más difíciles de la historia reciente de Oriente Medio. Su testimonio nos recordó que la libertad religiosa sigue siendo una realidad frágil para millones de personas y que la solidaridad de la Iglesia universal continúa siendo una fuente indispensable de esperanza.
“Si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12,26). Esa fue, quizá, la enseñanza más profunda que nos dejó aquella noche.
