Podría ser que hemos llegado al punto de dar por hecho que el bienestar solo es tener buena alimentación y, tal vez, hacer un poco de ejercicio al amanecer y pensar que es lo que nos hace estar bien en estos días, a pesar de toda la situación vivida.
Y, eso, es porque creemos que, con eso, ya estará bien todo, a pesar de la falta de trabajo, economía o libertad; pero, si nos detenemos a ver en realidad qué hay dentro de nosotros, podremos percatarnos que, quizá, nos sentimos cansados, con angustia o hasta enfermos y lo único que hay que hacer es hacer consciencia de que no solo somos eso,
Sin ermbargo, hay otras áreas que alimentar en nuestro ser, pues estamos conformados por cuerpo, alma y mente. Si solo nos enfocamos en cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente se puede volver loca y nuestra alma marchita.
Por esto es tan importante poner especial atención a nuestra mente y alma, podría decir que más que al cuerpo, pues, si mantenemos una mente ágil, activa y positiva, las ideas cobrarán vida y la consciencia se alineará con el alma.
Si nuestra alma la mantenemos llena del amor de Dios, ¿qué nos puede faltar? Cuando entramos en el entendimiento de alimentar primero al alma y luego a lo demás, entonces, nuestra mente conectará con nuestro cuerpo diciéndole que, con el amor de Dios, estaremos a salvo, permitiéndonos respirar y mantenernos en armonía y esperanza, siempre con fe en el entendimiento de que todo estará bien con él.
