23 de septiembre de 2026

Lo que realmente importa, el tesoro de la relación con Dios

El Papa León XIV nos recuerda que en la Iglesia todas las personas están “llamadas a reconocerse como UNO en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso”.

León XIV señala que en el Evangelio (cf. Mt 13, 44-52), la enseñanza de Jesús se encuentra en el misterio del Reino de Dios, al compararlo con una perla y un tesoro. Las parábolas nos muestran la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera esperaba, hasta el punto de que vender o dejar todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia.

Los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata, movida por el deseo, expresó.

El Papa nos dice que Dios está cerca y el encuentro con su Reino es un punto de inflexión que amplía la vida; quien encuentra el tesoro escondido en el campo es probablemente un campesino; la perla, en cambio, es reconocida por su gran valor por un comerciante, tal vez un viajero.

En otras, el Reino de Dios se revela en una mujer que amasa la harina; en otra que ordena la casa; en un rey que planea la guerra; en un hombre que diseña una torre; en administradores que gestionan pagos o inversiones; en pastores y agricultores…  Jesús llama a hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos a una profunda renovación donde pueden comprenderlo y sentirse atraídos por Él.

Jesús llamó y reunió a su alrededor a miles de personas que, de otra manera, nunca se habrían conocido. Así fue precisamente como demostró que Dios no hace distinciones y que su elección es una predilección preferencial por los pequeños y los descartados», expresó el Pontífice.

Nos alerta sobre la industria del consumo que crea necesidades para luego vendernos respuestas que no nos sacian y envenenan el corazón. Aprendamos a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda convivir entre nosotros.

Al finalizar el Papa nos invita a pedir el don de identificar la perla de gran valor, de saber reconocer el tesoro por el que vale la pena venderlo todo.

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