6 de julio de 2026

Gratitud

Jesús, llego a este día con el corazón cargado de gratitudes; ya no resiste mi corazón y, por eso, busco los corazones de mis hermanas y hermanos, con quienes comparto esta experiencia de vivir cerca de ti, en oración.

Hay corazones vacíos de amor, hay corazones cargados de indiferencia o de rechazos,hay corazones, como el tuyo, cargados de amor, de vida, paz. Un poquito así siento mi corazón, que ya no resiste si no aprovecho este espacio de oración.

El tiempo pasa y el tiempo pesa, como el tuyo, Jesús, que carga con todos nosotros para manifestar siempre tu amor. 

Se me acortan las palabras para decirte mi emoción, gratitud, admiración y amor que, desde que me ordené, te has dignado manifestarme. Tú me llamaste y, sin saber exactamente de qué se trataba, te dije que sí. 

Jesús, sigue contando conmigo, haz de mí lo que quieras, que soy inmensamente feliz como sacerdote Misionero del Espíritu Santo. 

Orar con el corazón en la mano, orar con un corazón fraterno, orar admirando siempre tu obra, Señor, Dios de la ternura, de la vocación y del amor. 

Lo he dicho infinidad de veces: yo quiero ser como Juan el Bautista, que te señala siempre a ti, Jesús; le tengo envidia al burrito del domingo de Ramos, al que necesitaste y te llevó en su lomo, para que fueras reconocido como Mesías y aclamado. Es lo que pretendo, mi Jesús, en esta oración de aniversario. 

Pero me asusta, Jesús, la debilidad de algunos de tus sacerdotes; la persecución que sufren otros, con razón o sin razón. Ya lo habías previsto: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si el mundo los odia, sepan que, a mí, me ha odiado antes que a ustedes. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes; si han guardado mi Palabra, también la de ustedes guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Jn 15, 18-21).

Decir gracias no me sabe a poco, me sabe a nuevo punto de partida porque, del otro lado de mi oración, están todos los que, de alguna manera, me has encomendado para cuidarlos, alimentarlos y experimentarme unido a ellos.

Deja un comentario