12 de marzo de 2026

Las Causas de Beatificación y canonización de la Familia de la Cruz

H. Alfonso Pérez Larios, M.Sp.S. (37)

Noviembre 2025

Continuación…

ENFERMEDADES Y MUERTE:

6 DE FEBRERO DE 1965

Leyendo el testimonio del hermano Hermenegildo (después sacerdote) y del hermano Rodríguez, que le tuvieron que tallar los pies llagados, casi gangrenados, con un cepillo áspero, «él nada más hacía un rictus de dolor en la cara y, después, comentó el hermano con él “estuvo muy duro esto”. “Sí, sí”. Y el hermano le dijo: “Usted tiene pies de crucificado. Y él asintió”. Y, después de esto, ya enteramente muy grave el hermano Alfonso decía, un poco adormilado: “Bendito sea Dios, bendito sea Dios”».

También se sabe de una anécdota, del P. Vizoso y el hermano Alberto Cortés, narrada por el Hno. Juventino Rivas: «El sábado 6 de febrero, el hermano Rafael Rodríguez lo fue a velar. Como a las 10:00 p.m., comenzó la última gravedad: el hermano Rodríguez inmediatamente avisó a San Felipe, (donde vivía el Padre General), y trató de avisar al Pedregal (residencia local del hermano Alfonso), pero no pudo, porque el teléfono no funcionaba. Como a las 10:30, volvió a hablar a San Felipe. De inmediato, el P. Alfredo Vizoso, el hermano Alberto Cortés y yo nos dispusimos a salir rumbo al hospital; ya en la calle, se nos presentó el problema de tomar un taxi, pues estábamos en pleno centro, calle Madero, donde el tráfico era intenso a todas horas.

 El P. Vizoso detuvo a un «pesero», (taxis colectivos), en el que ya iban pasajeros; les dijo que era sacerdote y había sido llamado para auxiliar a un enfermo agonizante al Hospital Francés, pero que no era fácil encontrar un taxi para que nos llevara. Los pasajeros accedieron a cedernos el taxi y bajaron unas calles más adelante, en el Zócalo; de ahí, el taxi partió hacia el hospital. 

Con sorpresa, comprobamos que, durante el recorrido que hicimos desde pleno centro de la ciudad hasta el Hospital Francés, no nos detuvo ningún semáforo. Nos fuimos de inmediato a la habitación del hermano Alfonso, que ya agonizaba. Estaba con él, el hermano Rafael Rodríguez».

Continuará…

Deja un comentario