Dios nos amó primero
Me gustaría que nos enfoquemos sobre el amor incondicional de Dios hacia nosotros y que es un llamado a vivir en plenitud.
Me gustaría que nos enfoquemos sobre el amor incondicional de Dios hacia nosotros y que es un llamado a vivir en plenitud.
El mes de febrero lo orientamos al amor, a la ternura y a la apertura al otro; un amor que debilita y distrae, pues es un amor que busca la respuesta del otro en la construcción de un espacio propio y particular para dos, teniendo como visión una relación que excluye a los que no se pertenecen, debilita y los hace depender el uno del otro.
Una forma romántica para celebrar el día de los enamorados puede ser un día de campo, de modo que puedan platicar ampliamente sin interrupciones, para conocerse mejor.
Vivimos en un mundo que ha decidido concentrar casi toda su atención en lo tangible, en lo medible, en lo útil. Un mundo que confía en indicadores, métricas, resultados inmediatos y eficiencias comprobables.
El Papa León XIV, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Santo Padre, después de clausurar el Año Santo de la Esperanza, expresó: “Que, en lugar de las desigualdades, haya equidad; que, en vez de guerra, se afirme la paz”.
Cuando las mujeres tienen recursos, los países prosperan.
El hermano Alfonso, durante su noviciado, «aprendió a ser santo» y lo aprendió «bien», no para salvar una apariencia que debía sostener durante esos dos años, dado el intenso ambiente de fervor que le rodeaba, sino que aprendió a ser santo a fondo; es decir, para toda su vida, hasta su muerte: lo «bien» aprendido nunca se olvida.
La oración es un camino poderoso, porque nos conecta con algo más grande que nosotros mismos.