12 de marzo de 2026

LA ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO ALFONSO, SUS VIRTUDES CRISTIANAS 

El hermano Alfonso, durante su noviciado, «aprendió a ser santo» y lo aprendió «bien», no para salvar una apariencia que debía sostener durante esos dos años, dado el intenso ambiente de fervor que le rodeaba, sino que aprendió a ser santo a fondo; es decir, para toda su vida, hasta su muerte: lo «bien» aprendido nunca se olvida.