13 de marzo de 2026

Triunfo de la Santa Cruz

Por el año 320, la emperatriz Helena de Constantinopla encontró la Cruz en la que murió nuestro Señor Jesús. Ella y su hijo, el emperador Constantino, mandaron construir en el lugar del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, guardando ahí la reliquia.

En el año de 614, el Rey de Persia conquisto Jerusalén y se llevo la Cruz, poniéndola bajo sus pies para manifestar el desprecio al cristianismo.

El emperador Heráclito, en el año de 628 la recuperó devolviéndola a Jerusalén. él mismo la llevó, a través de toda la ciudad, en una ceremonia, en donde despojándose de todas sus ropas, con humildad, recordó lo que Jesús hizo por nosotros.

Este acontecimiento quedó instaurado en el calendario litúrgico como la Exaltación de la Cruz.

La cruz es el fruto del inmenso amor de Jesús por cada un de nosotros, en donde aceptó esta muerte, no para acabar con el dolor sino para darle el verdadero significado, de entrega luz y fortaleza en la presencia de Dios.

Sabemos que la resurrección es lo que da sentido a nuestra vida. Él, es el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Su mayor gozo, dar la vida por nosotros compartiendo nuestra vida, problemas, alegrías y dolores.

Entreguemos, hoy, a Jesús nuestro Rey y salvador todo lo que vivimos: gozos y penas, alegrías y tristezas.  Él, mejor que nadie, sabe lo que hay en nuestro corazón ayudándonos y consolándonos en la medida en que nosotros aceptemos que la vida se ve y se vive desde nuestro empeño, actitud y deseo por amar y ser feliz.

Jesús crucificado quiero amarte hoy y siempre, en todo lugar y momento. Tu amor, me da fuerza y luz para seguir adelante cada día, de tu mano y en tu corazón.

Deja un comentario