Tuvimos la oportunidad de entrevistar a nuestro querido P. Gildo, en la Parroquia de la Santa Cruz del Pedregal, donde ha estado presente desde hace 15 años, siendo un testimonio de vida sacerdotal siempre marcada por la humildad, la fidelidad y el amor a la Cruz, siendo fuente de inspiración para toda la comunidad y para todos los que buscan profundizar en la fe.
Nos compartió que hace este mes cumplió 85 años, y que también 33 años de ordenación sacerdotal. Ingresó a la congregación con solo 40 pesos, un reloj ferrocarrilero y una pluma. El maestro de novicios le aconsejó conservar el reloj como recordatorio de que «Dios es tiempo, Dios es espera».
De pequeño no podía hablar, a los 8 años sus padres y padrino lo llevaron a la iglesia para que el padre orara por él. El sacerdote colocó la llave del sagrario en su boca, y
no por el hecho mismo de que fuera la llave del sagrario sino porque el Señor se sirve del signo de la señal de la cruz visible sensible, fue como empezó a hablar. Hizo su primera comunión a la edad de 14 años, desde ese día le pidió al Señor ser sacerdote.
Escribió el libro: «Clamor de los hombres que sufren» (publicado con motivo de su ordenación); ha sido pionero en Evangelización digital, en la parroquia a través de Facebook. Instagram y Spotify
Ha sido colaborador de la revista «Ven Sígueme», desde hace varios años, través de la publicación de sus escritos y de la transmisión de sus podcast a través de Spotify y Youtube, por lo que le estamos muy agradecidos.
Encargado de la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús; promotor de la Adoración al Santísimo; impulsor de la Fraternidad de Cristo Sacerdote (antes Liga Apostólica)
Nos compartió algunos mensajes sobre su vocación: «La vocación no se siente como algo arrebatado ni impuesto; es un don de Dios”. «Bien vale la vida haber nacido y bien vale la vida aprovechar la oportunidad de la vida hoy para ofrecernos como hostia pura, santa y agradable a Dios.» «Con María todo, sin María nada.» «No hay remilgos: en Cristo, por Cristo, para Cristo.» «Pasar haciendo el bien, sin mirar a quién.»
El P. Gildo nos invita a vivir guiados por el Espíritu Santo; introducirnos en el misterio de la Cruz y la Pascua gloriosa de Jesús; servirnos de lo material sin anclarnos en ello; ser misioneros de la Cruz del Apostolado con altruismo verdadero, fe, amor, pureza y sacrificio.
Hace unos días el P. Gildo salió rumbo a Casa Conchita en donde estará algún tiempo.
Nuestro profundo cariño, reconocimiento y agradecimiento por todos los años que el P. Gildo ha entregado a esta Comunidad de la Santa Cruz del Pedregal. Dios lo bendiga, hoy y siempre.
