26 de enero de 2026

Un río de agua viva dentro de ti

Queridos lectores, de nuevo aquí, comenzando un nuevo y largo año. Lo digo casi en tono de cansancio y agotamiento, porque muchas veces la vida se nos presenta como un largo caminar, sobre todo cuando la vivimos en modo frenesí, corriendo de un lado a otro, intentando cumplir con todo, pero sin darnos el tiempo para reconocer la presencia de Dios en medio de nuestro caminar.

Ese frenesí nos deja vacíos. Corremos tanto, que olvidamos beber del río interior que brota del corazón de Dios. Y entonces el alma se seca, la alegría se apaga, la oración se vuelve rutina y sentimos que todo se vuelve cuesta arriba.

Sin embargo, en la Palabra de Dios, encontramos imágenes profundamente consoladoras; como la de Ezequiel 47, donde el profeta ve un río que brota del templo y que va creciendo a medida que avanza, hasta llenar la tierra de vida. Y por donde pasa, todo florece: las aguas saladas se vuelven dulces, los árboles dan fruto y hasta los lugares muertos renacen.

Ese río es el Espíritu Santo. Es el amor de Dios que brota del corazón de Cristo y se derrama sobre nosotros. Donde el Espíritu pasa, nada queda igual: lo que era aridez se vuelve jardín; lo que estaba seco vuelve a florecer; lo que estaba muerto, vuelve a la vida.

Por eso, si en este comienzo de año, te encuentras cansado, vacío o simplemente corriendo sin rumbo, escucha esta promesa: “Dios hace brotar un río de agua viva dentro de ti”.

Deja que sus aguas te empapen, te toquen, te curen, te devuelvan la frescura y el amor a la vida.  Permite que tu cansancio se transforme en tierra fértil donde Dios haga brotar alegría y vida nueva.

Los invito a darse un tiempo de silencio y contemplar a Jesús diciendo:

Señor, al iniciar este año nuevo, reconozco mi cansancio. He corrido tanto que olvidé detenerme junto a tu río. Haz brotar en mí el manantial de tu Espíritu, que renueva, purifica, sana y da vida.

Señor, que el río de tu Espíritu inunde mi corazón. Haz brotar en mi vida nueva, y que, donde haya sequedad, ponga esperanza; donde haya cansancio, fuerza; donde haya indiferencia, amor. Que mi vida, unida a Ti, sea cauce de tu gracia para quienes más la necesitan. Amén.

Deja un comentario