El Papa León XIV, nos explica que la Pascua de Cristo ilumina el misterio de la vida para verlo con esperanza. Esto no es fácil cuando en todas las partes del mundo, muchos están fatigados, con miles de problemas y obstáculos a superar. Sin embargo, recibimos la vida como un don: ni la pedimos ni la elegimos, es un misterio desde el primer día hasta el último de nuestra existencia; no podemos dárnoslas nosotros mismos la recibimos gratuitamente y debemos custodiarla constantemente.
Unas de las grandes preguntas del corazón ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el sentido final de todo este viaje?
Vivir invoca el sentido de la esperanza, un impulso que nos hace caminar en las dificultades, no nos permite rendirnos y nos asegura que el peregrinaje de la existencia nos llevará a casa.
Sin esperanza la vida corre peligro de aparecer como una breve pausa entre el antes y el después de nuestro paso por la tierra. Tener esperanza nos hace creer en aquello que no vemos, ni tocamos, fiarnos y confiarnos en el amor de un Padre que nos ha creado por su amor infinito y solo desea nuestra felicidad.
La falta de confianza es una amenaza. La vida es un don que estamos llamados a comunicar. Por esto, el valor de vivir y de generar vida, de testimoniar que Dios es por excelencia «El amante de la vida», como afirma el Libro de la Sabiduría (11,26), es hoy más que nunca un llamado urgente… Si confiamos en Él nuestra existencia cobra sentido, y los sufrimientos, los trabajos y los conflictos se afrontan con una perspectiva distinta, expresó el Papa.
En el Evangelio Jesús confirma constantemente su premura por curar a los enfermos, resanar cuerpos y espíritus heridos, volver a dar vida a los muertos, restituyendo la dignidad a los pecadores, el perdón de los pecados, a los desesperados, a los excluidos, a los alejados de su promesa de salvación.
León XIV nos invita a abandonarnos a Su amor para no temer las dificultades y afrontar los retos, dándonos generosamente a los demás. Recibamos la vida y a Dios que en ella se nos manifiesta: en los hijos, en las personas que están a nuestro alrededor y en la sociedad que estamos llamados a construir.
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/audiences/2025/documents/20251126-udienza-generale.htmlnosotros la tuviésemos en abundancia. Su ejemplo nos invita a hacer nosotros lo mismo.
