11 de junio de 2026

Solemnidad de Santa María

Iniciamos un nuevo año y qué bello es poder decir que nuestro primer día lo inicamos de la mano de nuestra madre. Este día, en que se le pide a los católicos asistir a misa, celebramos la octava de Navidad y, con ello, la solemnidad de la Santísima Virgen María, destacando la importancia de su vida en su hijo Jesús. 

En María, podemos contemplar la pureza, el amor, el servicio, la santidad, la fidelidad, la bondad, su parte humana y su divinidad, cuántas cosas podemos encontrar cuando la comtemplamos en oración. La maternidad de la Virgen hace que nuestra celebración de la Navidad se extienda aún más. Es un día para orar por las familias, por las madres, por los hijos por esta unidad en el mundo, que tanto se necesita en estos tiempos. 

La antigüedad de la celebración Mariana se constata en las pinturas con el nombre de María, Madre de Dios (Theotókos), que han sido encontradas en las catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos, para celebrar la misa en tiempos de las persecuciones. 

Desde ese sí de María, “He aquí la sierva del señor, hágase en mí, según Tu palabra”, responde firme y amorosamente al plan que Dios tiene para ella, la llena de Gracia como la llamó el arcángel Gabriel. Ella es la guía más segura para seguir a Jesús; es el camino cuando estamos perdidos; acude a nosotros y nos regresa al Padre; aboga por nosotros e intercede con su amor de madre.  

Por eso, comenzar nuestro año bajo su mirada amorosa y bajo su manto es comenzar con el pie derecho, con la certeza de que vamos caminando seguros de su intercesión y cuidado. 

De María, aprendemos que, entre el encuentro con Jesús y el ser sus testigos, tiene que haber un tiempo de meditación y profundización. La fe crece y se fortalece mediante la oración serena, contemplativa, como lo hacia ella guardando todo en su corazón, aprendiendo a reflexionar lo que Dios le pedia, nosotros estamos invitados a ser esos discípulos atentos del señor. 

Todos los católicos podemos empezar el año pidiendo la intercesión de Santa María madre nuestra. Pidámosle el don de guardar y meditar las cosas de Dios, porque es allí donde comenzarán los frutos. 

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