11 de junio de 2026

La misión de Conchita

El día 3 de marzo, celebramos la fiesta litúrgica de la beata Concepción Cabrera. Es una ocasión especial para acudir a su intercesión y pedir a Dios alguna gracia o favor que necesitemos y, por tanto, es una oportunidad para que ella pueda ser elevada a los altares de los santos.

Tu misión es la de salvar almas”, esto es lo que escucha Conchita, de Jesús, en sus primeros ejercicios espirituales. En un principio, no alcanzaba a entender la magnitud de estas palabras, pensaba que se refería a su familia y trabajadores. El tiempo y una vida de profunda comunión con Jesús le darían la certeza de que, para eso, había nacido y que, por tanto, serían muchos más los corazones que estaba destinada a tocar, con el fuego del Espíritu Santo.

Ella abre su corazón para que Jesús crezca en él y la inunde de su amor oblativo; de ese amor, surge el clamor sacerdotal ¡Jesús, Salvador de los Hombres, sálvalos, sálvalos! Conchita se sabe un instrumento de Dios, para llevar a cabo su plan de salvación. Las Obras de la Cruz y la Espiritualidad de la Cruz serían las vías fecundantes de esta misión.

Sin embargo, además de las obras y su inigualable legado escrito, está el testimonio de vida de Conchita, una ama de casa que, en el día a día, sin descuidar sus deberes de estado, se entrega fervientemente a la oración, la adoración, el sacrificio y el cuidado de los demás.

La invitación es que, si conoces a Conchita y el tesoro que nos dejó, recurramos a pedir su intercesión; o, si aún no la conoces, te des la oportunidad de adentrarte en el legado de esta gran laica, mística y apóstol. El video adjunto te puede ayudar.

Todo momento es propicio para pedir su intercesión y, junto con la de María Santísima, con el poder del Espíritu Santo, rogar gracias y milagros a nuestro Padre bueno.

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