7 de septiembre de 2026

Hacia una espiritualidad más humana

Estimado lector, terminaremos haciendo oración apoyados en una fracción de versículos bíblicos, recopilados por B. González Buelta, denominado “Lo más importante.” Recuerda que iniciaba así:

Lo más importante no es

Que yo te ame con todo mi corazón

y con todas mis fuerzas,

sino que Tú me amas con todo tu corazón

y con todas tus fuerzas (Jn 13,1).

Oración: Señor Jesús, que yo te ame con todo mi corazón y con todas mis fuerzas; pero, más aún, que nunca olvide que Tú me amas primero, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas, hasta el extremo de entregar tu vida por mí (cf. Jn 13,1). Haz que mi amor sea reflejo de tu amor infinito, que mi voluntad se rinda a la tuya y que mi vida sea un testimonio de gratitud y fidelidad. Que, en cada paso, en cada obra y en cada pensamiento, yo viva en la certeza de tu amor eterno y que mi corazón se inflame en la esperanza de permanecer unido a Ti por siempre. 

Que yo trate de animarme, de planificar,

sino que tu fuego arde dentro de mis huesos (Jer 20,9)

Oración: Señor, muchas veces me esfuerzo en animarme, en planificar mis pasos y sostenerme con mis propias fuerzas; pero tu Palabra es más fuerte que mis pensamientos y tu fuego arde dentro de mis huesos, consumiendo mis temores y encendiendo mi corazón. No puedo callar lo que Tú has sembrado en mí, porque tu Espíritu me impulsa y tu amor me sostiene. Haz que mi vida sea llama viva que proclame tu verdad, aun cuando me sienta débil, porque tu fuego es mi fuerza y tu presencia mi esperanza. 

Porque, ¿Cómo podría yo buscarte, 

llamarte, amarte…

¿Si Tú no me buscas, llamas y amas primero?

El silencio agradecido es mi última palabra

y mi mejor manera de encontrarte.  

Oración: Señor, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte y amarte, si Tú no me buscas primero, si no me llamas y amas antes? Tú eres la fuente de todo amor y, ante tu iniciativa infinita, mi corazón se inclina en silencio agradecido, porque, en ese silencio, te encuentro y descanso en tu presencia. 

Amén

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