Dentro de mi corazón
un pequeño fuego, se alimenta
de un amor que no está quieto,
un deseo que acrecienta.
Y en mis momentos de lucha,
donde la noche toca mi espíritu,
yo me rindo y adoro a tus pies,
yo, el más pequeño de tus hijos.
Quiero adorarte en Espíritu y Verdad,
quiero amarte por quien no te ama,
quiero tu gloria, ¡Padre! ¡Padre!
y un Corazón de Fuego
que sea puro y sencillo,
un corazón que se entrega por amor,
un corazón hecho a tu voluntad.
Padre, que tu amor queme este corazón
que de carne en fuego se transforme,
aunque el dolor lo atraviese
Tu voluntad lo alimente.
Un corazón de fuego
que muera de amor y dolor,
fruto de la perfecta alegría
de haber entregado su último latido
por tu gloria, ¡Padre! ¡Padre!
