26 de enero de 2026

Menos propósitos, más claridad

Cada enero llegan las ganas de “Comenzar de Nuevo”: nos llenamos de energía, hacemos listas, prometemos que ahora sí vamos a cambiar. Pero a las pocas semanas, la rutina nos alcanza y muchos de esos buenos planes se quedan a medias. No porque no queramos mejorar, sino porque a veces empezamos por el lugar equivocado, sin mirar lo que de verdad necesitamos y deseamos cambiar para sentirnos plenos.

El verdadero cambio no empieza con una lista de metas, sino con una pregunta más honesta: ¿qué parte de mí necesita renovarse? Tal vez no se trata de hacer más cosas, sino de entender por qué hago lo que hago y hacia dónde quiero ir realmente.

Más que propósitos, necesitamos decisiones con sentido. No es tanto ser más productivos, sino estar más presentes, más en paz, más conectados con lo que realmente importa. Por ejemplo: en lugar de decir “voy a hacer más ejercicio”, podrías pensar “voy a cuidar mi cuerpo porque quiero sentirme bien y tener más energía para disfrutar la vida”. No cambia la acción, cambia la intención.

A veces creemos que crecer es sumar: más logros, más retos, más actividades. Pero muchas veces crecer también es soltar. Soltar lo que ya no suma, lo que te cansa, lo que no te deja avanzar o disfrutar lo que ya tienes plenamente y en calma.

Algunas ideas simples pueden ayudarte a empezar desde dentro:

Al final del día, piensa qué te hizo sentir bien y qué no.

Tómate unos minutos en silencio, sin pantallas ni distracciones.

Perdónate cuando las cosas no salgan como esperabas y vuelve a intentarlo con calma y paciencia.

Crecer no se trata de cambiar quién eres, sino de reconectarte contigo. Si cada día das un paso, por pequeño que sea, hacia una versión más consciente, amable y tranquila de ti mismo, ya vas en el camino correcto.

No se trata de empezar más cosas, sino de empezar mejor. Desde adentro…

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