Impartida por el padre Hugo Maese, MSpS
El pasado 11 de octubre se llevó a cabo la charla “Espiritualidad de la Cruz: Vida, Regalo y Proceso de Santidad”, impartida por el padre Hugo Maese, MSpS, quien invitó a los presentes a redescubrir el misterio del amor de Dios manifestado en la Cruz.
Inspirado en la vida y los escritos de la Beata Concepción Cabrera de Armida, el encuentro fue una oportunidad para contemplar la Cruz no como un signo de dolor, sino como un camino de amor, entrega y transformación interior.
Desde el inicio, el P. Maese recordó que la espiritualidad cristiana no es un conjunto de normas ni una práctica reservada a algunos, sino una relación viva y cotidiana con Dios, que toca cada aspecto de nuestra existencia. Explicó que la Espiritualidad de la Cruz es un regalo de Dios a la Iglesia: una manera concreta de vivir el sacerdocio de Cristo en lo ordinario, de dar sentido al sufrimiento y de convertirlo en fuente de vida para los demás.
Uno de los momentos más conmovedores fue la reflexión sobre el símbolo de la Cruz del Apostolado, una cruz trinitaria y pascual. Mencionó que la expresión simbólica de la Cruz del Apostolado está unida al mundo visible en el cual vivimos y nos movemos, siendo el símbolo que lanza nuestra fe y esperanza hacia lo espiritual. En ella, explicó el P. Maese, se resume el llamado de Cristo a cargar la cruz no como peso, sino como participación amorosa en su misión redentora.
Tomando como referencia pasajes como Gálatas 2,20 y Juan 15,13, el P. Maese nos invitó a vivir con los mismos sentimientos de Jesús: sentir, pensar y actuar como Él, dejándonos guiar por las virtudes sacerdotales de amor, pureza y sacrificio. Estas virtudes, dijo, son el corazón de un proceso de transformación que nos lleva a descubrir la voluntad de Dios y a ofrecer nuestra vida como don de amor.
La charla concluyó recordando que la santidad es un camino que se recorre día a día. Es dejarse transformar por Cristo hasta poder decir “ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí”.
Con un mensaje esperanzador y profundamente humano, el P. Hugo Maese nos recordó que la espiritualidad no se vive fuera del mundo, sino en medio de él: en nuestras relaciones, en el trabajo, en la vida familiar y en cada pequeño acto de amor ofrecido al Señor. Cada entrega, cada gesto, cada cruz aceptada con fe puede convertirse en semilla de redención.
