Somos afortunados teniendo en nuestras vidas Ángeles que nos acompañan desde el día de nuestro nacimiento.
Jesús nos dice que un día veremos «el cielo abierto y a los Ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre.» (Jn 1,47-51).
Tres misiones tienen a su cargo:
Protegernos del mal,
Velar por nuestra salud de alma y cuerpo,
Y darnos fortaleza para ser fieles en esta vida al proyecto vital con el que venimos a este mundo.
Y no podemos dejar de lado saber que tenemos ángeles que nos cuidan: padres, espos@s, herman@s, maestr@s, sacerdotes, amig@s, hij@s,
para quienes nosotros también debemos ser ángeles.
Dios es un Padre que ingenia ayudas porque conoce nuestra fragilidad.
A Dios le interesa cada una de sus criaturas por las que pagó un precio alto dándonos a su Ángel más Grande:
Su Hijo, que nunca nos abandona,
Y con Él a la que llamamos Nuestra Señora de los Ángeles:
María, Ángel de la ternura y del Amor Precioso.
