30 de marzo de 2026

La noche más clara que el día

¡Qué buen camino ésta Cuaresma y esta Semana Santa! ¡Hemos llegado, por fin! ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Ha resucitado, está vivo y es el Señor! ¡Cristo ha resucitado! 

Hoy, todo tiene sentido. ¡Cristo vive y, en su resurrección, todos hemos pasado de la muerte a la vida! ¡Hoy, gritamos llenos de gozo que Cristo vive! Es posible luchar por la unidad de la familia, por la justicia y la solidaridad, por la paz y la verdad. Por su Cruz, hemos sido atraídos y, por su resurrección, hemos pasado de la muerte a la vida. Gritamos: Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos! 

Es la noche santa de la resurrección, la noche más fuerte que la muerte, más llena de amor y de vida. Es la noche en que todos, habiendo muerto con Cristo, resucitamos con Cristo. La noche de la liberación, el paso del Señor. Es la noche que nos sumerge en las aguas del bautismo, para liberarnos del pecado, del egoísmo, de la indiferencia, de la rutina, del abandono y del cansancio, en la que vuelven todos los que se han ido a la Iglesia, para gritar juntos: ¡Jesús es el viviente que hace vivir!

Por la resurrección de Jesucristo “vivimos en el amor y del amor”. Su mirada es de amor infinito, vive por siempre, para interceder por nosotros, pedir más favores, más gracias, más amor, más unión, más paz.

Es la noche en la que las familias abren su corazón a la vida nueva y plena, a un compromiso nuevo surgido y renovado, en la apasionada entrega de Jesús resucitado. Nos sentimos transformados en Él, acariciados por las manos de María, que nos va abriendo caminos y espacios de vida nueva, para ser familias nuevas.

Ya no hay lugar para el recelo y el desaliento, para la duda y el rencor, para la indiferencia y el miedo. Esta noche toma lo mejor de nuestra historia y le da proyección de eternidad; todas nuestras “razones”, para no estar aquí, caen por tierra y quedan solas en el sepulcro vacío de Jesús. Esta es la vida que el Señor Jesús Resucitado nos invita a asumir. 

Bendita noche en la que los hermanos seremos más hermanos, las familias más integradas, las comunidades más unidas, los proyectos mejor realizados, el servicio será nuestra consigna y la paz nuestro mensaje. Esta es la noche en la que todos somos enviados a Evangelizar, es la noche más clara que el día, es la noche de la resurrección de Jesús y nuestra propia resurrección. Aleluya, amén, aleluya.

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