30 de marzo de 2026

H. Alfonso Pérez Larios, M. Sp. S. (abril)

LA ESPIRITUALIDAD DEL HERMANO ALFONSO, SUS VIRTUDES CRISTIANAS

2. Se quitan los obstáculos del camino.

Cuando nosotros emprendemos una obra, siempre nos fijamos metas. Este es nuestro modo humano de obrar. Dios no procede así, todo lo hace simultáneamente, con lógica divina que desconcierta a nuestra razón. Si la vida espiritual fuera obra humana, habría etapas precisas: la primera sería quitar los obstáculos, para realizar el plan de Dios; después, practicar las virtudes cristianas generales, enseguida, programar las cosas necesarias para realizar determinada vocación específica, etc.; pero, como la vida espiritual es obra divina y el Espíritu Santo es el verdadero Guía del alma y realiza las cosas a su manera personal, al director espiritual solo le toca secundar la acción de Dios, que conoce mediante la oración y el diálogo (oral o escrito) con el dirigido.

Para poder entender la espiritualidad del hermano Alfonso, sin desconocer la divina realidad del modo como Dios obra, presentamos diversas etapas lógicas de su vida interior, que, ciertamente, no corresponden a un orden cronológico.

Después de aclarada su vocación, era necesario quitar los obstáculos que impedían su realización, mediante la lucha contra las faltas, las deficiencias de temperamento y de carácter.

En las cartas que Alfonso dirige al Padre Félix, entre los años 1920 y 1936, continuamente menciona su debilidad e impotencia para el bien, su inconstancia, su falta de generosidad en el cumplimiento de sus propósitos, pero confía poder superar dichos obstáculos con la ayuda de Dios:

«Yo soy el mismo: siempre proponiendo y nunca cumpliendo por falta de esfuerzo, no soy generoso, me falta algo… «Sólo me falta un mes para cumplir un año (de profeso), si viera que me da tristeza, pues ese día me propuse ser ya otro… ¡y no haberlo cumplido!… le pedí a Jesús que, si no había de ser cumplido, que mejor me muriera». «Me siento muy deficiente en mi vida espiritual; que estos Ejercicios Espirituales, que quiero hacer, sean un cambio interior, que mi único solo pensamiento sea Dios. Yo espero alcanzarlo ayudado con sus oraciones». ¡Cuántas veces el hermano Alfonso le manifiesta estos sentimientos al padre Félix!

Continuará…

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