6 de febrero de 2026

La oración, un camino hacia la paz 

Terminaron las fiestas, terminaron los festejos. El fin de año es siempre un tanto irreal, un paréntesis en la vida, donde la melancolía y la fiesta se mezclan. Para algunos, es un tiempo de reflexión y nostalgia; para otros, es una oportunidad para hacer una pausa, dejar atrás las preocupaciones y celebrar.  

Pero la realidad es implacable; la burbuja de felicidad y diversión estalla y la vida real nos vuelve a alcanzar. Los meses que vienen nos traen desafíos y retos, que nos hacen cuestionar la paz que “reinó” en los meses de fin de año y, ahora, se nos hace esquiva. Algunos, nos sentimos abrumados por todo lo que tenemos que enfrentar.  

Y, aunque es cierto que la realidad puede ser cruda, también es cierto que podemos encontrar la fuerza para enfrentarla. ¿Cómo podemos hallar la paz en medio de la tormenta? 

La oración es un camino poderoso, porque nos conecta con algo más grande que nosotros mismos. Esta conexión nos vincula con una fuerza superior, ya sea Dios, el universo o nuestra propia conciencia. Permite trascender nuestras limitaciones y encontrar un sentido más profundo de propósito y significado en nuestras vidas. Nos recuerda que somos capaces de superar cualquier obstáculo y que no estamos solos. 

Así que, dentro de mis propósitos del nuevo año, anoté el apartar un momento y un lugar tranquilo, para retomar la oración todos los días, para expresar mis sentimientos y necesidades con esta plegaria que escribí y que me permito compartir en esta oportunidad: 

Querido Dios, 

Te abro mi corazón y mi mente, te pido que me ayudes a encontrar la paz que tanto anhelo, que me concedas la gracia de sentirme en calma y sereno, a pesar de las tormentas que en ocasiones me rodean. 

Dame la fuerza para soltar mis preocupaciones y miedos, que, a menudo, me abruman y me impiden ver la bondad que me acompaña. Ayúdame a confiar en que Tú estás conmigo en todo momento. 

Concédeme la sabiduría para tomar decisiones acertadas y navegar con tranquilidad por los desafíos que me presenta la vida. Ayúdame a escuchar tu voz y a seguir la dirección que me indica. 

Llena mi mente y mi alma de gratitud, para que pueda apreciar siempre las bendiciones y los regalos que me has dado. Ayúdame a ver la belleza en cada cosa, a encontrar la alegría en cada momento y a vivir cada día con propósito y significado. 

Amén.

Deja un comentario