26 de enero de 2026

¿Romantizar o retratar el abuso?

Romper el círculo, novela publicada en 2016 por Colleen Hoover, vendió más de 8 millones de copias y permaneció 140 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times.  Recientemente ha sido llevada a la pantalla, la controversia ha vuelto a inundar las redes sociales. Pero más allá de todo, resulta interesante analizar el fondo de la historia y las complejidades de la realidad que busca retratar. 

El debate se centra en si la historia romantiza o no el abuso. Al leer el libro, la narración impulsa a que te enamoras de Ryle (el abusador), incluso llegando a querer que Lily regrese con él. Pero no creo que se trate de idealizar la violencia, sino de mostrar cómo un abusador no siempre se ve o actúa como parece. 

Al inicio Ryle es muy carismático, usa su pasado para excusar su comportamiento, manipulando a todos. El giro en la trama te pone en los zapatos de la víctima, haciéndote entender lo difícil que es salir de una situación de abuso cuando el abusador también tiene cualidades positivas y sabe manejar los sucesos a su favor.

La relación de Lily y Ryle se vuelve violenta y abusiva de manera suficientemente lenta como para generar en la audiencia un estado de shock. 

Es cierto que no se habla del riesgo de que Ryle pase tiempo con su hija sin supervisión ni acciones legales. Tampoco se mencionan los efectos del abuso en la salud mental de Lily.  ¿Qué hay de los libros que tocan estos mismos temas y nunca abrieron debates ni crearon un mínimo grado de conciencia entorno a la problemática?

Al final se trata de una historia imperfecta, donde no se describe al abusador como un monstruo, porque muchas veces en la vida real no lo parece, aunque lo sea. La narrativa que no es moralmente perfecta ayuda a comprender que los defectos de Lily la hacen humana, no responsable. Y no por eso merece menos empatía.

Más que preocuparnos por si romantiza o no el abuso, deberíamos tomarla como punto de partida para reflexionar sobre la complejidad de la violencia doméstica. 

Al final, el contexto bajo el que se popularizó la historia demuestra la gran necesidad de abrir más espacios donde se discutan estas problemáticas, así como las herramientas que ayuden a identificar la violencia, a sanar traumas, romper patrones y reflexionar sobre la masculinidad tóxica. Como dijo Carl Jung: “Quien mira afuera, sueña; quien mira dentro, despierta”.

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