26 de enero de 2026

Hasta Cristo tiene familia

En la existencia temporal por la que atravesó Cristo para santificar la vida del hombre no evitó ser parte de la estructura básica de la sociedad humana, la familia, que tiene como centro a la madre que da vida engendrando a la siguiente generación; al padre que es el soporte y la defensa de la familia contra los riesgos del mundo; a los hermanos que junto con él forman la estructura familiar compartiendo lo que cada uno siente, entiende y vive la vida.

Al inicio de cada año, la iglesia celebra a la familia de Jesús, en ese pequeño espacio donde inicia su tránsito por la vida y la realidad humana. De esta manera, el compartir, enseñar y descubrir todo aquello que se gesta dentro de las relaciones familiares, son la base para poder entender el mundo dándole un contexto social.

Jesús aprende a ser un humano y a vivir bajo las leyes, costumbres y tradiciones de la sociedad en la que vive, haciéndolas parte su realidad. No pretende ser alguien superior; al contrario, al reducir su realidad divina comparte su historia como un hombre más, para mostrar que desde su humanidad se puede establecer un diálogo con Dios y obtener Su respuesta.

La celebración de la Sagrada Familia es el impulso de santificación que hace Jesús a la realidad del hombre, puesto que la hace propia de Dios y de su acción divina. 

El seno de la familia es el punto de reunión, encuentro, perdón y colaboración entre todos sus miembros, para que puedan proyectar su ser al dar respuesta a los llamados de Dios y a las inquietudes que tienen. 

De esta misma manera, Jesús va entendiendo su origen divino y su ser humano enseñándonos a tener una relación cercana, cordial y diálogo con Dios como un Padre que cuida de nosotros y atiende nuestras necesidades.

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