Los propósitos de Año Nuevo son metas que nos proponemos para cambiar hábitos y lograr objetivos personales, profesionales, espirituales y familiares al inicio de un nuevo ciclo. Algunos de los más comunes incluyen:
Salud y Bienestar:
- Hacer ejercicio con más frecuencia.
- Comer saludable para mantener un peso adecuado y niveles de laboratorio en óptimas condiciones.
- Evitar fumar o beber alcohol, reducir el estrés y practicar la meditación.
Finanzas:
- Ahorrar más, gastar menos en cosas innecesarias.
- Programar los gastos importantes con anticipación.
Desarrollo personal:
- Leer más libros.
- Aprender una nueva habilidad o idioma.
- Encontrar un nuevo trabajo o emprender un nuevo negocio.
- Ser más disciplinado y no posponer tareas.
- Disminuir el tiempo de pantalla e incrementar las relaciones interpersonales.
Relaciones y ocio:
- Disfrutar más tiempo con la familia y los amigos.
- Estar más presentes para los padres y seres queridos.
- Conocer nuevos lugares.
Espiritual:
- Mejorar la relación individual con Jesús, con el Espíritu Santo y con Dios.
- Organizar con amigos y familiares un Grupo de Jesús una vez a la semana para crecer en el amor de Jesús y agradecer todos los días a Dios el poder disfrutar de la vida, del amor y de la salud.
- Asistir a misa los domingos y días de guardar para escuchar la palabra de Dios.
Cómo cumplir con estos propósitos:
Definir metas específicas: proponerse ir al gimnasio dos días a la semana.
Dividir los objetivos en pasos pequeños: para un propósito grande, crear metas más pequeñas y manejables.
Enfocarse en el proceso, no solo en el resultado: celebrar cada pequeño logro que se acerque a la meta.
Crear un entorno favorable: para cumplir con ellos: dejar la ropa de ejercicio lista la noche anterior, ir al supermercado con tiempo para comprar alimentos saludables.
Mantener una mentalidad positiva: adaptar el plan cuando sea necesario y motivarnos a lo largo del año.
