El Papa León XIV, expresa que creer en la muerte y resurrección de Cristo, y vivir la espiritualidad pascual infunde esperanza en la vida, nos ayuda a amar y a alimentar la fraternidad, uno de los grandes desafíos para la humanidad, recordándonos que cada ser humano es amado por Dios.
La fraternidad nace de la capacidad de relacionarnos y construir vínculos auténticos que nos enriquecen, sin ellos no podremos sobrevivir, crecer y aprender. Si nos encerramos en nosotros mismos, corremos el riesgo de enfermarnos de soledad e incluso de un narcisismo que se preocupa solo de los demás por interés.
La palabra “hermano” significa cuidar, preocuparse, apoyar y sustentar. Aplicada a cada uno de nosotros se convierte en una invitación, va más allá del pertenecer a una misma familia. En realidad, las fracturas pueden devastar también las relaciones entre parientes, no solo entre extraños.
En nuestro mundo lleno de guerras y violencia hay crisis de fraternidad. El Papa Francisco, en la Encíclica Fratelli tutti, propuso el mensaje de san Francisco de Asís, que nos recuerda cómo estamos llamados a vivir una fraternidad universal, basada en el mandamiento del amor, un rasgo esencial del cristianismo. Gracias a Jesús, que nos amó y dio su vida por nosotros, podemos amarnos como hijos del Padre y verdaderos hermanos en Cristo, explicó el Papa León XIV.
Los hermanos que se apoyan en las pruebas de la vida no dan la espalda a quienes están necesitados: lloran y se alegran juntos. La dinámica es la que el mismo Jesús nos entrega: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (cfr Jn 15,12), librándonos de egoísmo y divisiones en el nombre de un amor y de una esperanza que se renuevan cada día.
León XIV, nos invita a pedir a Jesús que nos conceda el don de la fraternidad y nos llene de su Espíritu Santo, para ser testigos generosos de su amor ante todos los hombres.
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/audiences/2025/documents/20251112-udienza-generale.html
