26 de enero de 2026

Agradecer

Una de las enseñanzas más arraigadas en el cristianismo es la virtud del agradecimiento. Varias veces, a lo largo del Evangelio, podemos ver a Jesús enseñando la importancia de agradecer a Dios y al prójimo por los actos realizados en nuestro beneficio. El típico ejemplo es el pasaje de los diez leprosos, donde diez hombres se le acercan a Jesús, a las afueras de Jerusalén, para pedirle sanarlos de su enfermedad; Jesús los manda con los sacerdotes al templo y, en el camino, todos se dan cuenta que están curados, pero solo uno regresa para agradecerle por el milagro recibido (Lc 17, 11-19).

A veces, así también nos pasa a nosotros; recibimos mucho de muchas personas, o de Dios mismo, pero las damos por sentado, sin reflexionar en que la bondad de los otros es una oportunidad para mostrar nuestra propia bondad. 

En esta época Navideña y de Año Nuevo, donde todo el mundo se dispone a celebrar, y nosotros los cristianos recordamos el misterio más grande, que es la encarnación de Dios y su nacimiento, tenemos una oportunidad perfecta para agradecer. 

Primero que todo, agradecerle a Dios por todo lo recibido en el año, por nunca soltarnos de su mano y por guiarnos con bien. Luego, agradecimiento a los seres queridos y cercanos, a la familia y a los amigos, por acompañarnos en todo momento, ya sea buenos o malos ratos en nuestra vida. Y, finalmente, agradecer en general por los actos de bondad que desconocidos han hecho por nosotros. 

Que no pase una Navidad sin que demos gracias, porque es la forma más plausible de mostrarnos como hermanos e hijos de un mismo Dios. 

Les deseo a todos una muy feliz Navidad y que el año 2026 sea un año lleno de bendiciones. 

¡Ánimo firme! ¡Qué viva la Cruz! 

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