26 de enero de 2026

Nunca dudes de la existencia de Dios

Muchas veces, Dios nos conduce por caminos incomprensibles, cuyo final es incierto, lo que, en ocasiones, nos puede hacer dudar sobre su existencia y si su voluntad tiene un propósito positivo. Cuando atravesamos ese camino, nunca dejemos de creer en la existencia del Señor, porque su plan siempre es benéfico.

Algo así le pasó a Didier Drogba, futbolista marfileño del Chelsea, que experimentó la existencia de Dios, en la final de la Champions 2012, contra el Bayern Múnich, en el Allianz Arena, en Múnich; ellos eran, por mucho, los favoritos.

Al 82′, el gigante de Baviera se puso adelante en el marcador por 1-0, con gol de Müller. ¿Sabes qué es lo que dijo Drogba?: “Los locales se adelantaron a ocho minutos del final y, mientras me disponía a sacar, desanimado, durante los últimos ocho minutos, el joven Mata me dijo ‘Cree, Didi, tienes que creer’. Casi llorando, le respondí mirando al marcador ‘¿Creer en qué? Casi ha terminado».

Didier es ferviente católico y, como lo leyeron, su camino hacia el trofeo estaba lleno de incertidumbre, tanto que no sabía en qué creer. Faltaban segundos para que el árbitro pitara la final y que los alemanes se llevaran su quinto título europeo; cuando todo estaba perdido, la presencia de Dios estuvo con él:

“Último minuto, último saque de esquina. Adivinen quién pateó ese córner… Juan Mata. Y el resto es historia”. Así empató y alargó el encuentro al tiempo suplementario.

Cuando todo parecía estable, un nuevo obstáculo apareció. Drogba le cometió falta dentro del área, a Ribery. El penal podría cambiar el destino del encuentro; la fe en Dios, también.

El portero Čech atajó el penal de Arjen Robben. El árbitro silbó el final y la tanda de penales llegó. La serie estaba 3-3 y, al que le correspondía darle a su equipo su primer título, era Drogba.

Dios te guía por caminos sospechosos, pero lo único que te pide es que confíes en Él. Así lo hizo, metió el penal, se persignó mientras lloraba, demostrando así que Dios siempre estuvo con él, aún en el sendero más inteligible.

«La lección es que siempre hay que creer”, concluyó Drogba.

Con información vía: Infobae

Deja un comentario