26 de enero de 2026

Una vida virtuosa

Una vida virtuosa es aquella que se distingue por vivirse, en cada momento, de acuerdo con las virtudes. Incluso, hay quienes se esmeran por vivirlas de manera heroica y, por eso, llegan a los altares. Son personas que, como ha dicho recientemente el Papa León XIV, han elegido la santidad, no se conformaron con menos.

En los momentos en que la vida va bien, es fácil responder con sentimientos y actitudes buenas, pero, en cambio, en las contrariedades, afrentas, pérdidas, es cuando sobre reaccionamos, perdiendo la templanza.

Y es que, por más que intentemos prepararnos para las pruebas, nos toman de sorpresa y nuestras buenas intenciones se desvanecen; somos humanos y los sentimientos nos dominan.

No obstante, encontramos, en la Palabra de Dios, revelación al respecto: Vivan alegres por la esperanza que tienen; soporten con valor los sufrimientos; no dejen nunca de orar. Rom. 12.12

En este mismo sentido, en los mensajes que la Beata Conchita Cabrera de Armida recibió de nuestro Señor Jesucristo, encontramos sabiduría sobre este mismo tema: 

No cifres tu piedad solo en cosas exteriores, sino en la práctica de las virtudes, teniendo paciencia en las contrariedades, resignación en los acontecimientos adversos de la vida, porque, si recibimos de Dios lo bueno, ¿por qué no hemos de recibir las pruebas?

Nos damos cuenta de que la clave para vivir una vida virtuosa está en la oración, el contacto incesante con el Señor aviva en nosotros el deseo de seguirle e imitarle y su Santo Espíritu nos impregna de la fuerza para ejercitar las virtudes en todas las circunstancias.

Bendito sea Dios que, en María Santísima, no solo nos ha regalado una Madre, a la cual recurrir para que nos ampare, sino, además, un ejemplo de mujer virtuosa a la que podemos imitar.

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