12 de marzo de 2026

La certeza es un juego de niños

Cerré el verano con un viaje de amigas, lo que indudablemente significa terminar a alguna hora del día hablando del amor, había mucho en lo que ponernos al corriente: decepciones amorosas, historias vergonzosas con los exes, preocupaciones por corazones rotos recientes, e incertidumbres con relaciones presentes. También, hablamos del trabajo, la familia y todas esas cosas de la vida adulta que tenemos que empezar a aprender. Pero, al final, terminamos de vuelta en el mismo lugar.

En el tren, la conversación volvió a ser sobre amor. El detonante fue Materialists. Para muchos, prometía ser la película del verano. Yo había escuchado críticas negativas, así que mis expectativas no eran muy altas. Sin embargo, con un tono dulce, amargo y melancólico, despertó una conversación interesante.

No me pareció mala, esta película ofrece un relato en la era de las elecciones infinitas y el control obsesivo sobre diseñar nuestras vidas. A pesar de reconocer lo humano, que es anhelar belleza, seguridad y comodidad, muestra la parte cruda, que muchas veces nos negamos a ver al hablar de las relaciones. Y, quizás, por eso, para muchos estaría lejos de cumplir con sus expectativas de ser una comedia romántica.

Días después, vi Past Lives. Me encantó, en los créditos aparecía el nombre de Celine Song y capté que era la misma directora de Materialists. Me sorprendí al principio, pensando que eran historias muy diferentes. Estaba equivocada.

Ambas evitan los lugares comunes de los triángulos amorosos y de reencuentros con amores del pasado. Y es que, entre tantas historias románticas con las que hemos crecido, me parecieron un respiro fresco con desenlaces mucho más similares a los que vivimos los mortales.

En Past Lives hay muchos espacios en silencio, que te dejan con el corazón en la garganta, pero que te hacen ver la importancia de saber callar para sentir y dejar que las piezas se acomoden dentro de ti. Sutilmente, vas entendiendo que, contrario a muchas historias con este esquema amoroso, no hay alguien malo en la historia, solo las consecuencias, a veces agridulces, de muchas decisiones a lo largo del tiempo.

Ambas películas tratan sobre las cosas que no nos atrevemos a querer; lugares, personas, dificultades, circunstancias. ¿Cómo sabemos alguna vez que estamos tomando la decisión correcta? Song asegura que la certeza es un juego para niños. Porque una relación comprometida no es más que una serie de interrogantes, cuya respuesta es un sí que, a veces, hay que empujar y, otras, vuela con demasiada facilidad.

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