12 de marzo de 2026

Semana Santa: ¿Por qué los santos se cubren?

La Cuaresma y la Semana Santa no sólo traen consigo momentos de penitencia, arrepentimiento, abstinencia, oración y obras de caridad, sino también una serie de ritos que la Iglesia católica practica con el fin de respetar, vivir y recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Uno de los ritos más significativos que nuestra Iglesia ejerce es el de cubrir a los santos y crucifijos durante la Semana Santa. En este artículo te invitamos a conocer la razón, el significado y el porqué de esta particular práctica.

Envolvimiento de las imágenes católica, mucho más que una práctica

La acción de tapar a los santos y crucifijos comienza el quinto Domingo de la Cuaresma (el comúnmente llamado Domingo de Ramos) y termina el Viernes Santo. La costumbre de la Iglesia es la de cubrir estas imágenes con telas, normalmente de color morado (aunque también se utiliza el negro), y cuyo color representa durante estos 40 días la penitencia, la reflexión y la conversión.

La razón de esta acción es significativa, ya que según el padre José de Jesús Aguilar, de la Arquidiócesis de México, de esta manera se evitan distracciones por parte de los creyentes en los templos, con el fin de que puedan enfocarse y entrar en un momento de meditación profundo.

“La idea es que nada distraiga al cristiano en su proceso de conversión. Así podrá descubrir con mayor profundidad el amor de Dios a través de su Hijo Jesucristo y en los santos un ejemplo a seguir. De hecho, durante la celebración del Viernes Santo por la tarde se va descubriendo poco a poco la imagen de Cristo Crucificado, hasta dejarla totalmente visible”, dijo.

Asimismo, el padre José de Jesús explicó que su significado trasciende hasta la interpretación de una penitencia, ya que, «la persona se sentía indigna de contemplar las imágenes de Dios y sus santos”.

Por otra parte, el significado de dicho rito tiene una importancia mayor, ya que tapar las imágenes católicas representa la penitencia y el luto que implicó la pasión, muerte, y resurrección de Jesucristo, el cual sufrió un martirio y fue objeto de sacrificio para el perdón de nuestros pecados.

Vía Catholic.net y El Sol de México

Deja un comentario