12 de marzo de 2026

Año de la familia

En ocasión del Año de la “Familia Amoris laetitia”, el Papa Francisco expresó su cercanía y afecto a las familias, en este tiempo de pandemia, que han pasado por dificultades y oportunidades. Para algunos matrimonios, la convivencia ha sido muy difícil, los problemas se agravaron, ocasionando la ruptura y generando sufrimiento a los miembros de la familia. El Señor Jesús, en su misericordia infinita, les inspirará el modo de seguir adelante en medio de tantas dificultades y aflicciones.

El Papa nos invita a hacer vida las palabras con las que el Señor llama a Abraham a salir de su patria y de la casa de su padre, hacia una tierra desconocida que Él mismo le mostrará (cf. Gn 12,1).

En este tiempo, hemos vivido en la incertidumbre, la soledad, la pérdida de seres queridos, nos hemos visto en la necesidad de salir de nuestros espacios, por el bienestar de nuestra familia y de la sociedad. Dios nos acompaña en estas situaciones de miedo a lo desconocido, Él está en nosotros, con nosotros y entre nosotros.

El noviazgo implica salir de la propia tierra, para transitar juntos un camino que conduce al matrimonio. La vocación matrimonial es una llamada a conducir un barco incierto — pero seguro, por la realidad del sacramento. Las distintas situaciones de la vida: el paso de los días, la llegada de los hijos, el trabajo, las enfermedades, hacen que cada uno tenga que abandonar su zona de confort y salir hacia la tierra que Dios les promete: ser dos en Cristo, dos en uno.

Los hijos son un regalo de Dios. Educarlos es acompañarlos durante su crecimiento, que puedan contar con sus padres, pase lo que pase. ¡Qué importante es que los jóvenes vean, con sus propios ojos, el amor de Cristo vivo y presente en el amor de sus padres!

La familia es la «célula básica de la sociedad» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 66).

El matrimonio es realmente un proyecto de construcción (Carta enc. Fratelli tutti, 216). Las familias tienen el desafío de tender puentes entre las generaciones para la transmisión de los valores.

Los abuelos son la memoria viviente de la humanidad, «esta memoria puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor» expresó.

Francisco nos invita a guardar, en nuestro corazón, estas tres palabras: permiso, gracias, perdón. Y nunca terminar el día en familia sin hacer las paces, con Jesús presente entre ustedes.

https://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2021/documents/20211226-lettera-sposi-anno-famiglia-amorislaetitia.html

Deja un comentario